La intromisión desestabilizadora de la derecha

 

Dejare un poco de lado el tema de las telecomunicaciones para reflexionar un poco acerca de lo que ocurre en la región latinoamericana, ya que, las movilizaciones y ahora, los golpes de estado se hacen presentes, aspectos que no son nada buenos para el desarrollo político, económico y social de los países que se están viendo involucrados en estos lamentables asuntos y, definitivamente, México no es la excepción en esta desestabilización.

 

Lo ocurrido este fin de semana en Bolivia, demuestra que nos encontramos en una enconada disputa entre la derecha y la izquierda. Esta situación se relaciona completamente a los fenómenos sociales de transformación que están ocurriendo en el continente y es que, las peculiaridades que rodean al resurgimiento del movimiento progresista en América Latina, han comenzado a crecer desde la llegada al poder hace casi un año de Andrés Manuel López Obrador  en México y que, este acontecimiento, ha sido enfatizado por dirigentes políticos como, el Presidente Nicolás Maduro, el mismo Evo Morales y últimamente por el Presidente electo de la Argentina, Alberto Fernández.

 

La dimisión de Evo Morales en Bolivia, se da cuando los mandos militares deciden retirarle su apoyo y la presión de la derecha boliviana se agrava con una serie de protestas que subieron rápidamente de intensidad, llegando a conatos de violencia, por lo que, la renuncia del líder cocalero boliviano, se da en un marco de evitar algún derramamiento de sangre y antes de ello, llama a la celebración de nuevas elecciones, ya que la Organización de Estados Americanos (OEA), encabezada por Luis Almagro, enemigo declarado de los gobiernos populistas de la región, denuncia que existieron graves violaciones a la ley en la pasada elección presidencial del 20 de octubre de 2019 en la nación andina, apoyando por completo al candidato opositor de la derecha y dejando de lado la objetividad del organismo que él representa.

 

Estos acontecimientos no son causas de la casualidad o de una imprevista revisión de los hechos, sino que, obviamente es una estrategia muy bien planeada y pensada por parte de los actores involucrados en un claro golpe de estado en contra del gobierno de Evo Morales, posición que se vio insostenible por parte del ex líder sindical e indígena, ya que se encontraba bajo la presión de actos de violencia, pero aún con su renuncia, el vacío de poder constitucional no ha podido ser cubierto y el vandalismo se ha apoderado de las principales ciudades bolivianas.

 

Este hecho, debe de ser tomado como un serio llamado de atención por parte del gobierno venezolano, ya que, Almagro y el grupo de Lima, han encontrado la formula perfecta para derrocar a gobiernos democráticamente electos y establecidos.

 

También el Presidente López Obrador debe de tomar nota de tan lamentables acontecimientos, ya que, eventos tan catastróficos como Culiacán en el marco de la fallida captura de Ovidio Guzmán y la masacre en contra de la familia LeBaron, no son actos furtivos y aislados, es decir, se puede tratar de una estrategia desestabilizadora por parte de grupos de poder, que cuentan con intereses económicos y políticos verdaderamente fuertes y que, con tal de mantener su hegemonía y privilegios, están dispuestos a realizar una compleja estrategia para desestabilizar y polarizar al país completo.

 

En esta misma tesitura, nos encontramos con el aspecto mediático, que ha mostrado su cara más oscura al intentar por medio de notas amarillistas o rebuscadas, enfatizar la desestabilización económica y política del país. Emitiendo comunicados cuasi homologados entre los principales medios y periodistas acusados de recibir dinero y privilegios por parte de los gobiernos anteriores y que hoy, no han encontrado la misma respuesta por parte de la administración federal en turno.

 

En definitiva, la prensa, en especial el gremio de los columnistas, se ha esforzado demasiado por confrontar al Presidente López Obrador con aliados naturales, tal y como ocurre con los Sindicatos, que aunque no todos gozan de una cabal salud democrática, es cierto que los llamados sindicatos independientes y democráticos, han apoyado al hoy Presidente desde hace ya un buen tiempo, pero, los “opinológos” se esfuerzan en confrontar a las partes, desestabilizando por ejemplo, el trabajo que se ha llevado para la implementación de la reforma laboral y su ley secundaria.

 

Definitivamente, nos encontramos en medio de una elaborada y perversa estrategia de la derecha transnacional, por lo que, la sociedad y las organizaciones debemos mantener atención ante los acontecimientos que diariamente se están suscitando, ya que, el reflejo del golpismo se ha presentado furtiva y planificadamente.

 

Israel Quiñones - @IsraelQDigital

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