Protestas masivas y desmanes en varias ciudades de Chile

 

Santiago, 29 oct (Sputnik).- Grupos de manifestantes en Santiago y otras ciudades de Chile protagonizaron incidentes y destrozos en el marco de las masivas protestas ciudadanas de la última semana.

"Condeno los actos vandálicos de delincuentes quienes, al alero de las marchas ciudadanas, saquean, destrozan y atentan contra la propiedad pública y privada", dijo el lunes en conferencia de prensa el alcalde de la ciudad de Concepción (centro-sur), Álvaro Ortiz.

Luego de que el presidente Sebastián Piñera anunció un cambio de gabinete presionado por las movilizaciones que ya llevan más de una semana, la población salió en masa a marchar por las calles de Santiago y de las ciudades más importantes.

En Concepción la marcha fue pacífica, pero se registraron algunos incidentes violentos como el saqueo en una tienda de ropa en el centro de la ciudad y la colocación de barricadas que interrumpieron el tránsito en la calle.

En Valparaíso (centro) se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y efectivos de las Fuerzas Especiales de Carabineros (policía militarizada antidisturbios), que llegaron hasta el sector donde se emplaza el Congreso Nacional.

El edificio debió ser resguardado por decenas de policías; la semana pasada el recinto fue desalojado también para prevenir daños en medio de protestas.

En Antofagasta (norte), usuarios de redes sociales denunciaron cortes y barricadas en las principales calles y mostraron a personas arrojando piedras para interrumpir el tránsito.

Las principales acciones de los manifestantes se concentraron en Santiago, donde se registraron incidentes en Plaza Italia, en el barrio de San Miguel, y en los alrededores de la sede de Gobierno, el Palacio de La Moneda.

Fue en la sede del Ejecutivo donde Carabineros reprimió con más fuerza, utilizando constantemente carros lanzaagua y granadas de gas lacrimógeno.

Las movilizaciones comenzaron el lunes 14 de octubre debido a un alza de 30 pesos (menos de un dólar) en el precio del pasaje del Metro de Santiago: cientos de estudiantes y trabajadores saltaban por encima de los torniquetes de pago del tren subterráneo en las llamadas "evasiones masivas".

El sábado 19 de octubre, Piñera cedió y volvió atrás con el aumento de 30 pesos chilenos (menos de un dólar) del Metro.

Pero las protestas no amainaron y, al contrario, tomaron un cariz mucho más intenso, que incluyó incendios y destrucción de varias estaciones del Metro, y decenas de marchas y "cacerolazos" en diferentes lugares del país.

Surgió la consigna "No son 30 pesos, son 30 años", evidenciando que la gente ya no se manifestaba por el pasaje del Metro, sino por temas más de fondo, vistas como injusticias de larga data, incluso desde la dictadura, y que muchos sienten se han ido profundizando en democracia.

Pero la agenda de reclamos es difusa y no hay dirigentes ni organizaciones que lideren.

En la calle se pueden escuchar algunas de las principales demandas ciudadanas.

Entre ellas están el fin al sistema privatizado de pensiones en manos de las Administradoras de Fondos de Pensiones, la rebaja de la jornada laboral que es de las más largas de la región, el fin al sistema de financiamiento bancario de las universidades, que deja a los estudiantes endeudados por décadas, y rebajas al alto precio de los medicamentos, entre muchas otras.

La primera respuesta de Piñera fue imponer la Ley de Seguridad del Estado, para acelerar los juicios a los manifestantes, el estado de emergencia en casi todas las urbes importantes del país y toques de queda para impedir que las personas salieran de casa por las noches.

El estado de emergencia facultó al Gobierno a desplegar al ejército en las calles, una presencia que recibió rechazo y una serie de denuncias por violaciones a los derechos humanos.

El sábado 26 Piñera levantó el toque de queda y el lunes puso fin al estado de emergencia.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile (INDH) recibió denuncias de torturas, abusos de poder, golpes y detenciones de militares a civiles.

También se denunció un centro de torturas clandestino en la estación subterránea de Metro Baquedano, en el centro de la capital, cuyos antecedentes fueron entregados a la fiscalía.

Para este lunes se esperaba en Santiago el arribo de una misión despachada por la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que inspeccionara las denuncias de violaciones a los derechos humanos.

Hasta ahora 19 personas murieron en el marco de las movilizaciones, cinco de ellas a manos de efectivos de las Fuerzas Armadas y Carabineros (policía militarizada). (Sputnik)

Tags:

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Please reload