Sánchez gana las elecciones pero queda obligado a buscar pactos para gobernar

 

Madrid, 29 abr (Sputnik). – El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, cosechó una victoria clara en las elecciones celebradas este domingo en España, unos comicios que dejan un panorama fragmentado en el que el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se verá obligado a buscar pactos con otras formaciones políticas para llegar a La Moncloa.

"Desde nuestras ideas de izquierda vamos a tender la mano a todas las formaciones políticas dentro de la Constitución", dijo Sánchez ante una masa de militantes socialistas, que se acercaron hasta la sede del PSOE en Madrid para celebrar la victoria.

Con casi el 100 por cien de votos escrutados, el PSOE gana las elecciones por primera vez desde 2008 y se sitúa como primera fuerza política del país consiguiendo 123 diputados gracias al apoyo del 28,68 por ciento de los votantes.

En segundo lugar se sitúa el conservador Partido Popular, que con su nuevo líder Pablo Casado sufre una debacle histórica y obtiene 66 diputados, menos de la mitad de los 137 conseguidos por esta formación en 2016 con Mariano Rajoy al frente.

El tercer puesto es para los liberales de Ciudadanos, que suben hasta los 57 escaños, lo que según su líder, Albert Rivera, les sitúa como los verdaderos líderes de la oposición a Sánchez y la futura fuerza hegemónica del centro-derecha ante el estacazo electoral del PP.

La cuarta posición es para la coalición Unidas Podemos, que empeora sus resultados respecto a los pasados comicios obteniendo 42 diputados, pero que espera utilizar su posición actual para situarse como un actor crucial para la gobernabilidad del país.

En quinta posición queda la formación ultraderechista Vox, que entra por primera vez en el Congreso de los Diputados de España, obteniendo 24 diputados.

Según la opinión de diversos analistas, la irrupción de Vox como un nuevo actor de la política española pudo ser uno de los factores que movilizó a la población a votar, tanto por la ilusión generada entre sus simpatizantes como por el miedo generado a los votantes de izquierda.

El dato de participación en estas elecciones se situó en el 75,75 por ciento (26,3 millones de personas), 9,2 puntos más que en 2016.

Estos comicios dejan además como nota destacada un aumento de la presencia de los partidos nacionalistas e independentistas del País Vasco y Cataluña.

El independentismo catalán se asegura 22 diputados –en 2016 fueron 17– repartidos entre las formaciones Esquerra Republicana de Cataluña (15) y Junts Per Catalunya (7).

Por su parte, en el País Vasco, los nacionalistas PNV (6) y los independentistas de EH Bildu (4) suman una decena de escaños, tres más que la pasada legislatura.

La lista de partidos que obtienen representación se completa con los partidos regionales Navarra Suma (2), Coalición Canaria (2), Compromís (1) y Partido Regionalista Cántabro (1).

PACTOS INCÓMODOS

A la vista de estos resultados, parece previsible adelantar que el rey de España, Felipe VI, trasladará a Pedro Sánchez el encargo de formar gobierno.

Para ello deberá someterse a una sesión de investidura en el Congreso de los Diputados, donde tendrá que conseguir el apoyo de al menos 176 parlamentarios para convertirse en presidente del Gobierno.

En caso fracasar en su intento por alcanzar el apoyo de la mayoría absoluta, el candidato se someterá a una segunda sesión de investidura en la que le bastará con obtener mayoría simple (más votos a favor que en contra) para ser investido.

Los resultados de esta noche dejan a Pedro Sánchez varias vías de negociación para intentar la investidura.

Esta misma noche el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, propuso a Sánchez la conformación de un Gobierno de coalición de izquierdas.

PSOE y Unidas Podemos suman 164 escaños, por lo que necesitarían el apoyo de formaciones nacionalistas o independentistas de Cataluña y País Vasco –ya sea con un voto favorable en primera vuelta o con una mezcla de votos favorables y abstenciones en segunda ronda– para superar la sesión de investidura.

La otra opción pasa por un pacto entre el PSOE y Ciudadanos, que juntos suman mayoría absoluta, pero cuya capacidad para entenderse parece altamente improbable.

Durante su discurso ofrecido para valorar los resultados, Sánchez únicamente avanzó que no pondrá "cordones sanitarios" a ningún partido en la negociación para formar gobierno y afirmó que el único límite a la hora de buscar pactos será tener interlocutores que "respeten la Constitución".

Estas palabras podrían ser una forma de excluir pactos con independentistas, aunque Sánchez fue lo suficientemente ambiguo para no aclarar cuestiones como si aceptaría la abstención de estos partidos o que considera él dentro o fuera del respeto a la Constitución.

Al tiempo que deja abierta esa puerta, Sánchez tampoco cerró la posibilidad de un acuerdo con Ciudadanos.

La posibilidad de un pacto con Ciudadanos tiene varias dificultades: los liberales tienen más distancia ideológica que Unidas Podemos con el PSOE y, además, Albert Rivera prometió durante la campaña que no pactaría con Sánchez.

Sin embargo, Rivera también prometió en 2016 que no investiría a Mariano Rajoy y lo acabó haciendo, justo después de fracasar en su intento de investir a Pedro Sánchez.

Además, el hecho de ayudar a la investidura de Sánchez no es incompatible con la intención de Rivera de liderar la oposición y, además, serviría para que Ciudadanos se anotara el tanto de impedir que el independentismo catalán –su mayor rival político– jugase un papel importante en la formación de Gobierno.

No obstante, esta opción no es apreciada por los votantes de izquierdas, algo que se demostró esta noche mientras Pedro Sánchez ofrecía su discurso de valoración de los comicios.

Varios centenares de simpatizantes socialistas corearon "con Rivera no" ante Pedro Sánchez, que dijo recibir el mensaje pero que aun así insistió en no cerrar ninguna puerta.

En cualquier caso, estas elecciones dejan a Pedro Sánchez como claro vencedor, con la única pega de que, para alcanzar el Gobierno tendrá que alcanzar pactos con socios incómodos. (Sputnik)

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