Reducción de jornada laboral: implicaciones para los colaboradores y las empresas

 

Durante la última reunión del Foro Económico Mundial en Davos, a finales de enero, se puso sobre la mesa nuevamente la iniciativa de tener una jornada de trabajo de 4 días.

 

Propiamente la iniciativa ha sido planteada por dos especialistas, el psicólogo Adam Grant y el economista e historiador Rutger Bregman. Vale la pena indicar que este tipo de iniciativas relacionadas con la reducción de la jornada laborar no son nuevas e incluso diversos gobiernos ya las han puesto en marcha en otros países.

 

Antes de analizar las implicaciones de la reducción de la jornada de trabajo, vale la pena recordar en dónde se encuentra México.

 

Como sabemos, al día de hoy la jornada laboral planteada es de 48 horas a la semana, lo cual generalmente implica el trabajo de 8 horas durante seis días a la semana. Esta situación ha hecho que México sea uno de los países en donde se trabaja más horas a nivel mundial. Por ejemplo, en el informe Perspectivas de Empleo 2017 elaborado por la OCDE se indicaba que nuestro país era el que reportaba más horas de trabajo al año con un total de 2,225.

 

Como mencionamos antes, diversos países han implementado el esquema de reducción de jornada laboral. Por mencionar algunos ejemplos, Alemania hace un año introdujo la jornada laboral de 28 horas y Francia aprobó hace aproximadamente veinte años la reducción de la jornada a 35 horas.

 

Implicaciones de la medida


Ahora la inquietud sería analizar las posibles implicaciones que la reducción de jornada podría llegar a tener para los distintos actores involucrados. Primeramente, mencionemos las implicaciones que estas medidas tienen para los trabajadores y colaboradores.

 

Naturalmente, reducir la jornada de trabajo implica más tiempo que el trabajador podrá utilizar para otros ámbitos de su vida, como son el social, familiar, físico (salud), cultural, espiritual, etc. Estas medidas promueven mayores niveles de calidad de vida y bienestar. Posiblemente éste es el mayor beneficio que ha motivado a la implementación de estas políticas institucionales.

 

Por el lado de las empresas, estas medidas han llegado a presentar implicaciones tanto positivas como negativas.

 

A nivel positivo se han vistos casos en donde la reducción de la jornada de trabajo ha llevado al incremento de la productividad, ya que los trabajadores y líderes de las empresas han buscado distintos medios para realizar el mismo trabajo en menos horas laborales. Un ejemplo de esto es lo que ha pasado en los últimos años en Alemania en donde, aún con la reducción de las horas de trabajo, se han mantenido los niveles de productividad.

 

Como implicaciones negativas se han dado situaciones en donde la reducción de la jornada de trabajo ha implicado un beneficio para el trabajador, pero un incremento en el costo de operación de las empresas. Esto ha pasado en aquellas empresas en donde los trabajadores no vieron conveniente sumarse a los esfuerzos de productividad y estimaron más conveniente seguir trabajando de la misma forma.

 

Este fenómeno se explica de la siguiente forma, si se reduce la jornada laboral, supongamos de 5 a 4 días, pero los trabajadores no cambian su forma de trabajo, esto implica que únicamente podrán lograr el 80% del trabajo realizado en la semana. Para que la empresa logré cubrir el 20% restante tendrá dos opciones: contratar más trabajadores o pagar horas extras.

 

Como sabemos, y con base en nuestra regulación laboral, ambas soluciones implicarían un incremento en el costo laboral y una pérdida de productividad para la empresa, ya que se produciría lo mismo, pero a un costo más alto.   

Con base en lo anterior, es necesario precisar que para que estas medidas realmente funcionen es necesario un compromiso total por parte de los involucrados.

 

En primer lugar, por parte de las empresas y los empresarios, buscar generar mayor calidad de vida y bienestar para sus trabajadores; por parte de los trabajadores y sindicatos, estar dispuestos a mejorar su productividad, generando los mismos resultados en menos tiempo.

 

Al contar con estas voluntades y compromiso de las partes se podrá generar un modelo en donde todos ganen. Sin ellas, la implementación de estas medidas simplemente por moda puede generar tensión en la relación que exista entre trabajadores, sindicatos y empresarios. 

 

Con información de El Economista

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