Equipo argentino rechaza conclusiones de la CNDH sobre “hallazgos” recuperados en Cocula

 

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) discrepó de las conclusiones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en las que destacó que al menos 19 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa podrían haber sido ejecutados y calcinados en el basurero de Cocula.

 

En un comunicado en el que el EAAF invita a la CNDH a debatir las diferencias, la organización criticó que en la recomendación por violaciones graves (15VG/2018) se considerara como éxito de identificación un resto óseo atribuible a Jhosivani Guerrero de la Cruz, cuando el informe del Laboratorio de la Universidad de Innsbruck recomendó prudencia, además de que se comprobó que la noche del 26 de septiembre de 2014 no se registró fuego en el basurero.

 

Tras conocer la recomendación del caso Iguala, en una prolongada conferencia de prensa el EAAF consideró que en el apartado que se habla del “escenario del vertedero de Cocula”, la CNDH “incurre en graves omisiones, especulaciones, sesgos y simplemente errores al considerar y citar el informe realizado por el EAAF”.

 

En ese sentido, subrayó su desacuerdo con el organismo que preside Luis Raúl González Pérez sobre “los hallazgos supuestamente recuperados en una bolsa del río San Juan, Cocula, según la Procuraduría General de la República (PGR)”.

 

La organización no gubernamental, que durante 16 meses trabajó en el basurero, invitó “a los autores del texto de la CNDH a iniciar una mesa técnica forense en donde puedan discutirse a profundidad cada una de las graves discrepancias encontradas entre los resultados del EAAF y aquellos presentados por la CNDH”.

 

El EAAF, que participó como perito independiente a solicitud de las víctimas, integró a 26 especialistas de las áreas de arqueología, criminalística, genética, antropología, medicina, dinámica de fuego, odontología, balística, botánica y entomología forense y fotografía satelital, originarios de México, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Suiza, Uruguay y Argentina.

 

Tras recordar que el 9 de febrero de 2016 presentó su dictamen pericial multidisciplinario integral sobre los indicios encontrados en el Basurero de Cocula, el EAAF destacó que desde entonces se estableció que había restos humanos que correspondían a 19 individuos, “no se pudo establecer con certeza que alguno de los miles de restos encontrados (…) correspondiera a los estudiantes normalistas y, por el contrario, se pudo determinar científicamente que algunos restos pertenecían a personas distintas.

 

Señaló que el número de individuos fue determinado “en función de las porciones petrosas del hueso temporal”, que fueron evaluados con otros “miles de fragmentos óseos provenientes del basurero de Cocula, todos alterados en distinta medida térmicamente, enviándose al laboratorio de genética de la Universidad de Innsbruck aquellas piezas menos afectadas y con alguna posibilidad de recuperar material genético de las mismas”.

 

A la misma selección fueron sometidos los restos hallados en una bolsa “supuestamente proveniente del Río San Juan, según la PGR”, agregó el EAAF.

 

Para la organización internacional resulta “particularmente grave la reinterpretación que realiza la CNDH de los resultados genéticos del laboratorio de la Universidad de Innsbruck en lo hace al caso del estudiante desaparecido Jhosivani Guerrero de la Cruz”, pues el organismo mexicano omitió que la coincidencia genética “por vía ADN mitocondrial” entre un resto encontrado en el basurero con un familiar materno del estudiante, tiene una probabilidad “extremadamente baja” desde el punto de vista de parentesco.

 

“El resultado no alcanza un umbral aceptable científicamente en sí mismo para ser considerado como una identificación”, señaló el EAAF, y agregó que el mismo informe de Innsbruck menciona que se trata de “una coincidencia moderada”, información que la CNDH “omite” en su recomendación.

 

De igual manera, puntualizó que en el basurero de Cocula “no hay ninguna identificación de restos de los 43 normalistas desaparecidos”, de acuerdo con los restos óseos ahí recuperados.

 

El EAAF destacó que, de acuerdo con imágenes satelitales de años anteriores y posteriores al 26 de septiembre de 2014, y por el análisis del suelo del vertedero, “en la zona sobre la que se encontró la mayor concentración de restos humanos y animales revela que ha habido múltiples eventos de fuego a lo largo de varios años precisamente en esa zona del basurero”.

 

Sin embargo, puntualizó, “no se encontró evidencia específica que pudiera ligar esos eventos de fuego en particular a la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014”.

 

Aunado a esos elementos, el EAAF recordó que en su informe dio cuenta que, del análisis de la vegetación circundante a la cuadrícula con mayor concentración de restos óseos, “no presentaron los daños esperables que habría causado en ellos un incendio de grandes dimensiones como el que supondría la incineración de los 43 estudiantes”.

 

El informe de la CNDH es parcial, dijo, al tomar sólo dos resultados de plantas con temporalidad menor a 30 días antes de la recolección hecha por peritos del EAAF y de la PGR, “pero no menciona el resultado de otras 19 plantas con temporalidad mayor”.

 

Finalmente, el EAAF recordó que es una organización no gubernamental sin fines de lucro, con más de 30 años de existencia, y con experiencia en “más de 50 países para tribunales nacionales e internacionales de las sociedad civil y familiares de víctimas de violaciones a derechos humanos”.

 

Con información de Proceso

Tags:

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Please reload