¿Dónde quedan la innovación y la inversión? El fracaso es no tomarlas en cuenta

 

 

¿Cómo impulsar la transformación de México, si la innovación y la inversión en uno de los sectores de mayor importancia internacional, como lo es el de las telecomunicaciones se encuentra estancado?

 

Es importante revisar la realidad y las condiciones del mercado, así como, las obligaciones que la ley debe atribuir a los operadores del sector. Basta con darse cuenta que, casi un cincuenta por ciento de la población del país no cuenta con acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Esto es resultado de la sobre explotación y acumulación de red en las ciudades más pobladas del país, debido a que en estas ciudades es donde los operadores “entrantes” ven el negocio, por lo que, no ven la necesidad de invertir más allá de la geografía establecida como económicamente conveniente.

 

Mientras lo anterior mencionado sigue ocurriendo, la inversión y la innovación son dejadas de lado, son menospreciadas por el mismo regulador que solamente se enfoca en lo económico y no, en el bienestar digital que demanda el país y las condiciones globales que imperan.

 

La regulación adoptada por el IFT, va más en búsqueda de la eficiencia, que, en favor de la innovación, la inversión y la cobertura. No le importa que con esto se acrecenté la brecha digital, que hoy en día se traduce en desigualdad social, económica y de derechos de acceso a la información.

 

“La forma de desarrollo económico más importante no ha de hacer mejores productos o procesos, sino de hacerlos de un modo diferente, en eso consiste la innovación, que es lo que necesitan las telecomunicaciones en este momento”. Así lo sentencia Crisanto Plaza en su Ensayo sobre la regulación tecnológica: La era digital en Europa.

 

Es evidente que el camino de la innovación y la inversión, es lo que puede impulsar un mayor desarrollo económico nacional, siempre y cuando, la convergencia se comprenda en toda su extensión y que no sólo depende de la televisión de paga, en todo caso, este es el último de los mejoramientos en el sector, ya que, a final de cuentas, el desarrollo de contenidos audiovisuales ha encontrado otro nicho de desarrollo integral, tal y como ha ocurrido en el ciberespacio con plataformas como Netflix o Clarovideo, hasta podríamos incluir al fracasado Blim.

 

Es imperativo atender de manera urgente y entender que, el modelo regulatorio usado por el IFT actualmente, es el mismo que se implementó en 1996 en Estados Unidos y en 1997 en Europa, es decir, se trata de un modelo usado hace 22 años y que dio como resultado un atraso enorme en el desarrollo de las telecomunicaciones en los países que lo implementaron, así como, un fuerte desgaste económico al quebrar varias empresas del sector, con ello, la pérdida de empleos y de crecimiento.

 

Se supone que, la regulación ex ante debió de impulsar un modelo de competencia efectiva que diera una mejor calidad de los servicios a los consumidores finales, con eficiencia productiva, pero el razonamiento lógico de este modelo dejó de lado dos principales motivos de las telecomunicaciones: la inversión y la innovación, aspectos que van prácticamente de la mano.

 

Las regulaciones de 1996 y de 1997 en Estados Unidos y Europa respectivamente, propiciaron que la inversión y la innovación no fueran atractivas para nadie. Es decir, que lo que está ocurriendo en nuestro país, ya lo han experimentado otras naciones con un desarrollo mucho mayor, con ello, sería necesario analizar si estamos preparados para enfrentar una debacle tan fuerte en un sector tan incipiente, como casi todo lo novedoso en nuestro país.

 

Es inaceptable que en medio del desarrollo tecnológico que existe hoy en día, el IFT quiera continuar imponiendo de manera irresponsable, un modelo regulatorio que ha fracasado en donde se ha implementado y es que, en México, no estamos como para experimentar mayores fracasos como los que históricamente nos han heredado las políticas públicas del compadrazgo político.

 

La inminente evolución de las TIC, nos obliga a mirar el presente como una oportunidad de construir un futuro promisorio y de bienestar para la población en su totalidad y, las telecomunicaciones ofrecen esta posibilidad de crecimiento neto en todos los aspectos de la vida pública del país, pero, sobre todo, se debe de ser responsable en la implementación y diseño de las políticas regulatorias que, en este momento, ofenden a la expectativa más optimista de crecimiento.

 

Quizá sea necesario cambiar el modelo de regulación por uno que realmente entienda las características y la evolución del mundo, ya que, no solamente debemos de incluir las condiciones económicas de algunos operadores, sino que, debemos impulsar la cobertura y los requerimientos necesarios para ampliar la inclusión digital de una mayor cantidad de mexicanos a la red, ya que esto, propiciara las condiciones para el crecimiento sostenido de la economía, la educación y la información.

 

Israel Quiñones - @IsraelQDigital

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