Telmex y el Sindicato de Telefonistas, adquieren el compromiso al que se niega el IFT

 

Por fin se llegó a un acuerdo entre la empresa Teléfonos de México y el Sindicato de Telefonistas. Lo anterior, referente a la negociación del Contrato Colectivo de Trabajo que ambas instituciones avalan.

 

La reunión en la que se llevó a cabo la firma de tan importante acuerdo, tuvo lugar en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, en la Avenida Reforma de la Capital. Dicha reunión contó con la presencia del secretario de la dependencia, Roberto Campa. En su declaración, aclaro que Telmex es la empresa más importante de México y que, es la más grande del sector de las telecomunicaciones, además de asegurar que el activo más importante de la empresa son sus trabajadores y que ellos, cuentan con un sindicato que vela por sus derechos y que cuida su empresa.

 

Es la primera vez desde la promulgación de la Reforma en Telecomunicaciones que un funcionario federal habla bien de Telmex y del Sindicato de Telefonistas, esto, sin duda alguna debe entenderse como un gesto de buena voluntad por parte de la administración de la Secretaría y por supuesto, de la Segob, pero, no así desde la presidencia.

 

En su turno al uso de la voz, el secretario general del STRM, Francisco Hernández Juárez, aseguró que, la reforma fue un ingrediente de desestabilización en las negociaciones con la empresa y, que hubo un momento en el que pareció que la misma quería un conflicto con el Sindicato, por lo que, la organización se encontraba preparada para dicho acontecimiento. Sin embargo, tras las negociaciones en la STPS, todo alcanzó buen puerto, por lo que, el Sindicato avaló dicha negociación, pero, dejó prorrogado el emplazamiento por violaciones al Contrato Colectivo, resultado de las imposiciones del IFT para el próximo 13 de junio.

 

Por su parte, el director general de Teléfonos de México, Héctor Slim aseguró que el Instituto Federal de Telecomunicaciones ha ejercido una regulación irresponsable, misma que, no ha hecho más que afectar el desarrollo del sector e inhibir la inversión y crecimiento, así como, dejar desconectados y sin acceso a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a millones de mexicanos, por lo que, decidieron proseguir con las negociaciones con el Sindicato de Telefonistas y acordar a favor de los trabajadores y los mexicanos, para que más ciudadanos cumplan su derecho de acceso a las TIC.

 

Por lo visto, Sindicato y empresa han emprendido una causa común: ir juntos, pero no revueltos, en contra de una regulación que no ha generado condiciones para que las metas trazadas por la reforma del 2013 se cumplan, entre las que destacan, el acceso a las TIC y a la información, así como, una mayor inversión en redes que interconecten mejor a la población más alejada, ya que en más de una ocasión, ha quedado demostrado que la regulación impuesta por el Instituto Federal de Telecomunicaciones, no ha sido más que una determinación política, desde la renovación del cargo de Gabriel Contreras, hasta, la decisión de dividir funcionalmente a Telmex.

 

Argumentos vertidos desde los consultores de “The CIU” o el IDET, no han demostrado más que su posicionamiento en defensa de su cliente Televisa y, la fuerza con la que han impulsado el mantra de que la división no afecta a los trabajadores, como si quisieran convencer de ello a la opinión pública. Pero, si se obliga a una empresa a vender por debajo de los costos, la misma no va a tener para hacer negocio, mucho menos, para costear un Contrato Colectivo, tal parece que Gerardo Soria o Gerardo Flores avalan medidas como de las que acusan a López Obrador Promover, ya que, la regulación que el IFT ha impulsado e impuesto, es de naturaleza intrusiva y confiscatoria, al tiempo de que busca subsidiar a las transnacionales con recursos de Telmex, dejando de lado a los trabajadores, prácticamente a su suerte.

 

Por lo anterior es que, la negociación que el Sindicato de telefonistas y Telmex han llevado a un acuerdo satisfactorio cobra tal relevancia. Ante las complejidades impuestas por el regulador, la disposición por seguir y conseguir un fin común, mismo que, parece va más allá de una simple relación obrero patronal, va por el desarrollo del país, sin descuidar los derechos individuales y colectivos adquiridos de los trabajadores.

 

La postura de empresa y Sindicato quedo clara: ir en contra de las imposiciones del IFT. Sin embargo, la tarea parece titánica, puesto que, el comisionado presidente del Instituto también mantiene una postura negativa, lo peor de esto es que su postura permea en el que las inversiones del sector se vean afectadas y sólo se darán en las ciudades que ya cuentan con todos los servicios, por lo que, las zonas más alejadas de México seguirán sin contar con una conectividad acorde a las necesidades de la población que vive en estas comunidades, es aquí donde, encontramos que el IFT ha incumplido con su deber constitucional.

 

La lógica que los detractores del sindicalismo han plasmado con muchos litros de tinta, parece respaldada por el mandato de un jefe y por los honorarios que se les abonan. Sin embargo, al tratar de encontrar una justificación regulatoria basada en la técnica que se debe de emplear para sustentar dicha argumentación, se quedan cortos al no tener el mínimo conocimiento de la arquitectura de la red y por ende, al no conocer los alcances o limitaciones de la misma, pues, sólo se basan en el principio económico de los beneficios que se pueden adquirir desde una regulación que les brinde subsidios a sus empleadores, pero, dejan de lado los principios jurídicos, regulatorios y lógicos de lo que dicen defender.

 

Otra parte que llama poderosamente la atención, es que las baterías de dichos articulistas se han enfocado más en contra del Sindicato, que de la misma empresa. Y es que, pareciera que en algún momento los consultores antes mencionados, quisieran mantener abierta la posibilidad de volver a pedir trabajo en América Móvil, como alguna vez lo hizo Gerardo Soria, pero que, no convenció a los ejecutivos de la empresa, por ello, hoy en día trabaja para Televisa.

 

Es importante que cada cual adquiera la responsabilidad que le corresponde y, en el caso del IFT, no ha sido capaz de aceptar que no cuenta con una justificación regulatoria, que decidió a partir de un desconocimiento garrafal y que, no cuenta con mayor argumento que el de dar jugada a Televisa y a las transnacionales que no han invertido un peso en infraestructura y redes en el país.

 

Israel Quiñones - @IsraelQDigital

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