Carstens: es turno de la política fiscal

 

La política monetaria ha hecho mucho para reactivar la economía luego de la crisis global y ahora las políticas fiscales y las reformas estructurales deberían contribuir más al esfuerzo, dijo el Gobernador del Banco de México, Agustín Carstens.

"El punto es que ya ha habido bastante tiempo en que la política monetaria ha estado cargando una parte muy importante -la carga de alguna manera de estimular la economía- y se vuelve importante que otras políticas fiscales, cuando hay espacio, y reformas estructurales entren a reforzar lo que se ha logrado en materia monetaria", dijo Carstens en una entrevista con The Wall Street Journal.

Carstens sorprendió a los mercados la semana pasada al anunciar que abandonará el Banco de México en julio para ocupar el cargo de gerente general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) en Basilea, Suiza, en octubre del 2017. Será el primer funcionario de un país emergente en tomar el timón del BIS.

El BIS, un consorcio de bancos centrales que realiza cada dos meses reuniones de altos funcionarios de esos organismos, ha advertido repetidamente en sus publicaciones sobre las cargas que se imponen a los bancos centrales para apuntalar la economía mundial y los peligros que presentan las tasas de interés ultrabajas o negativas para la estabilidad financiera.

Las tasas negativas fueron una innovación y una experiencia de aprendizaje, y desde la perspectiva de un banco central se ha demostrado que es posible operar con ellas, dijo Carstens. "Parece que está funcionando en aquellos países que lo han intentado", aseveró.

Carstens agregó que la función del BIS es servir a los bancos centrales, que son los que tienen que tomar las decisiones difíciles. "Yo no creo que sea necesario que el BIS tenga un papel protagónico", indicó.

En México, la renuncia de Carstens al banco central añade un elemento de incertidumbre a una economía de por sí volátil, que está sufriendo los bajos precios del petróleo, los profundos recortes fiscales y las preocupaciones sobre qué políticas comerciales concretas adoptará el Presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

Sin embargo, Carstens dijo que su salida del Banco de México no debería tener un impacto en los mercados.

"Lo que me permite tomar esta decisión con cierta tranquilidad es precisamente todo ese andamiaje institucional que tiene el banco. A las instituciones no las hace una persona, sino la cultura de la institución y sobre todo sus personas", dijo.

El economista enfatizó que el banco central continuará actuando con la misma determinación para mantener una inflación baja y estable. "Incluso el hecho de que me vaya hasta finales de julio permitirá una transición tersa, coordinada y amable para el mercado y para la economía", subrayó.

Expertos e inversionistas confían en que continuarán las políticas prudentes y ortodoxas del Banco de México, como su único mandato de controlar la inflación y su renuencia a intervenir en los mercados. Son políticas que el organismo ha mantenido por años.

"El banco central como institución es mucho más fuerte que Carstens", dice Juan Carlos Moreno-Brid, profesor de economía de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y ex economista de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina. "Él renuncia con mucha anticipación, por lo que se puede hallar un sucesor adecuado y los mercados pueden asimilar el cambio".

Para otros, sin embargo, Carstens, quien es ampliamente respetado en los círculos financieros internacionales, deja un vacío difícil de llenar. Su inesperada renuncia tomó por sorpresa a la comunidad financiera.

Entre los candidatos a reemplazarlo mencionados por analistas figuran los vicegobernadores del Banco de México, Manuel Ramos Francia y Alejandro Díaz de León, dos respetados funcionarios con largas carreras dentro del banco central y la Secretaría de Hacienda. El nombre de Miguel Messmacher, un alto funcionario de la Secretaría de Hacienda con experiencia en el Fondo Monetario Internacional, también ha sido mencionado como posible contendiente.

Carstens sostuvo que no hay necesidad de cambiar la ley del Banco de México para ampliar el número de candidatos.

Algunos economistas han sugerido que los estatutos del Banco de México deben ser modificados para eliminar los requisitos que limitan a los candidatos en función de su edad y lugar de nacimiento. Actualmente, los postulantes tienen que ser menores de 65 años al iniciar su periodo y haber nacido en México.

La regla de la nacionalidad excluiría a Alejandro Werner, jefe del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, que también ha sido mencionado como posible candidato. Werner es ciudadano mexicano naturalizado, pero nació en Argentina.

"Nuestra ley nos ha servido muy bien hasta ahorita", dijo Carstens. "Creo que no es necesario ni conveniente hacer el cambio en ley".

Indicó que las normas actuales permiten una amplia gama de posibilidades para llenar vacantes en la entidad, pero se negó a comentar sobre quién sería un buen sucesor. Las nominaciones al banco central son hechas por el Presidente mexicano.

La carrera de Carstens ha estado estrechamente ligada al Banco de México, al que ingresó a los 22 años como analista asistente en 1980. Se desempeñó en 10 cargos, incluyendo el de Gobernador (presidente), desde el 2010. Carstens tiene una maestría y un doctorado en Economía de la Universidad de Chicago.

A nivel internacional, Carstens se desempeñó como subdirector gerente del FMI entre 2003 y 2006. También fue secretario de Hacienda del 2006 al 2010, durante el gobierno del ex presidente Felipe Calderón.

Aficionado al béisbol, Carstens ha sido reconocido en México como un funcionario cauteloso e inteligente, con un buen sentido del humor para esquivar preguntas difíciles. Cuando un reportero le preguntó en un evento qué lo mantiene despierto por las noches, respondió después de una larga pausa: "Los perros de mi vecino".
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