La guerra y la economía

Opinión

ABRIL 15, 2026
STRM
La guerra y la economía
Por Eduardo Torres

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Esta no es una guerra donde los sionistas israelíes obligaron a Trump a realizarla, se trata de una guerra de sobrevivencia del hegemón. Este conflicto en Irán busca determinar el futuro de la economía internacional. Se inició no por presión israelita sino porque EUA está perdiendo progresivamente su posición mundial de fortaleza económica, militar y tecnológica. Quieren controlar el petróleo iraní, usar los ingresos de las exportaciones para fortalecer el dólar estadounidense y, básicamente, la economía de EUA. Para ello, no conocen o no tienen otra alternativa que la guerra y hoy es su última oportunidad. El mundo camina muy rápido en su contra. Hay una sensación de urgencia que los llevó a apostar en Medio Oriente utilizando a Israel. La pregunta que surge es si podrá EUA reafirmar el control sobre la economía mundial y mantener el monopolio del petróleo, gas, de las tecnologías de la información y de los chips, alimentos y cereales. De eso se trata la guerra.

 

Estados Unidos desde la época de Richard Nixon garantizo junto con Arabia Saudita que el petróleo de la región se comercializara exclusivamente en dólares, lo que se llamó el ptrodólar. Los petrodólares eran los ahorros de los países de la OPEP invertidos en bancos básicamente de EUA. En realidad todo se comercializa exclusivamente en dólares, lo que asegura la demanda mundial de esta divisa. China, Rusia e Irán comprendieron claramente la importancia de esto para la hegemonía estadounidense. Por esa razón vemos que ahora Irán cerró el estrecho de Ormuz y exige que los países que lo atraviesan comercien petróleo y paguen el paso en yuanes chinos. Además, se ha informado de que el ejército iraní no solo ha destruido las bases militares estadounidenses en la región, sino también las oficinas de importantes corporaciones estadounidenses, incluidas instituciones financieras y grandes empresas tecnológicas, que han estado construyendo grandes centros de datos de IA en lugares como los Emiratos Árabes Unidos. Esto es, la infraestructura económica de EUA. Hoy se ha comprendido la importancia crucial del factor económico en esta guerra.

 

¿Qué es lo que pasa ahora? Irán ha declarado que hay un cambio de fase. A partir de ahora, dicen, controlaremos para siempre el estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico. Por eso se llama golfo Pérsico, porque es nuestro y controlaremos el comercio de petróleo. El petróleo como forma de control de los ingresos internacionales procedentes de las exportaciones de petróleo está dando un giro radical. Y, al controlar el Estrecho de Ormuz, controla el envío de alimentos, gas natural, helio, fertilizantes por lo que tiene un punto de estrangulamiento y una forma extra de ingresos por el control de los peajes. Se entiende pues el enojo de Trump y el que le salgan malas palabras nada diplomáticas.

 

La mayoría de los países del Sur Global importan petróleo, energía y otras materias primas provenientes de la península erábiga. Y a medida que aumente el precio de estas materias primas, esto supondrá un lastre significativo para sus economías. Podríamos ver crisis monetarias, crisis económicas, crisis energéticas, crisis alimentarias, agrícolas, en la industria de los semiconductores, las cadenas de suministro, etcétera. Esto tiene consecuencias de gran alcance. En nuestro país ya lo estamos viendo. Si la guerra continúa no hará más que agravar la situación de las economías. Si el barril supera los 150 dólares sería el umbral de una recesión mundial.

 

El cierre de Estrecho de Ormuz está resultando fundamental en la guerra de defensa de Irán contra Estados Unidos, porque está afectando el desempeño de la economía mundial. Para el FMI todos los caminos conducen a un aumento de los precios y a la desaceleración del crecimiento. Se sabrán los números exactos dependiendo de la duración de la guerra y del grado de afectaciones que hayan sufrido las instalaciones de producción. Los que si se sabe independientemente del tiempo de duración de la guerra es que los precios del crudo no bajarán rápidamente y menos aún los productos derivados del petróleo. Se calcula que el tiempo que ocupen los precios en bajar podría se similar a los tiempos que dure la guerra, esto considerando ninguno o pocos daños duraderos en las infraestructuras. Si los daños a la infraestructura petrolera de los países árabes es considerable nos lleva a una situación de estanflación (inflación+estancamiento) y posiblemente a una peor recesión+inflación. La ecuación que se analiza es el nivel de precios del petroleo, gas y sus derivados y la duración de la guerra. A más tiempo de guerra, mayores precios, inflación, velocidad del crecimiento de las economías y el comercio y el estancamiento económico.

 

Para evitar y enfrentar esa situación Trump plantea un ultimátum que anuncia la destrucción total de la civilización persa, pensando en que muertos los negociadores duros, ese punto límite llevará a los funcionarios suavecitos a negociar una solución en sus términos. Sin embargo, esto no funcionó y los iraníes insitieron en una solución de largo plazo que les garantice ninguna invasión más. Con la ayuda de Pakistán y China se planteó una tregua de dos semanas en base a una propuesta iraní de 10 puntos a negociar. Este ofrecimiento fue aceptada porque el tiempo se le venía encima para acabar con la civilización persa y tenía que encontrar una salida. Apareció el famoso acrónimo TACO formado con un modismo estadounidense que en buen español diría Trump siempre se hecha para atrás o se raja. Al día siguiente la vocera de EUA dijo que esos diez puntos se alinearían con los quince puntos que Trump propuso y el Vicepresidente de EUA aclaró que el alto a fuego sólo obligaba a que Irán no dañara a los aliados de EUA. A lo que Irán respondió que también significaba no atacar a sus aliados sobre todo a Líbano que fue bombardeado después de la tregua, lo que llevó a decir a Irán que no asistiría a Pakistán si no se cumplía ese requisito. Así que, finalmente hasta hoy  no sabemos por dónde habrán de caminar la negociaciones y la tregua misma.

 

Hasta ahí podríamos decir que se está dentro del control de Trump, pero hay elementos fuera de su control, los cuales se incorporaron para llevar a Trump a aceptar las propuestas iraníes.  Primero,  la declaración límite fue destruida, por ella misma, pues violaba todos los derechos humanos que se considerarían crímenes de guerra y una barbarie humana realizada por mundo civilizado. Segundo, porque catorce millones de iraníes adoptaron la posición de muros humanos al unirse brazo con brazo, hombro con hombro alrededor de los lugares donde se habían anunciado bombardeos. Tercero, si se  escalaba la guerra con Irán, se planteó el cierre del Mar Rojo en el Estrecho de Bab el-Mandeb con Yemen al frente y cuarto, Trump tuvo que aceptar la propuesta iraní ante el facaso y la situación caótica que causó la operación en Isfahán, donde analizaron la posibilidad de destruír instalaciones nucleares, pero tuvieron que retirarse, sufrir bajas de aeronaves y rescatar a un piloto caído. Un desastre estratégico que puso de manifiesto la dificultad de una invasión por tierra y la preparación del ejército iraní.

 

Así pués, la guerra no ha terminado pues esa garantía no se encuentra en la tregua, incluso podríamos decir que no hay una suspensión temporal. Lo que si logró el anuncio de la tregua fue que bajara el precio del petróleo que es lo que le interesaba a EUA, pero no lo suficiente, asi que la economía mundial seguirá siendo afectada. El Estrecho de Ormuz estará abierto pero bajo control iraní al cual se le seguirá pagado peaje, lo que mantendrá los precios del petróleo no al nivel que quuiere EUA. Por lo pronto la OCDE ya ha rebajado las previsiones de crecimiento del PIB real de las principales economías del mundo incluyendo a EUA y claro está de las del llamado Sur Global y el FMI, pase lo que pase, dice que no habrá un regreso limpio y ordenado a la situación anterior. Hay tregua y posible negociación, pero aún así las perspectivas de la economía mundial no son muy halagüeñas.

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